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22 de febrero de 2021 Desactivado Por C.U.R

¿Cuál es la historia “la ovalada”? ¿Porqué se llamó afectivamente Guinda a la pelota de Rugby? Debo reconocer que la idea de escribir acerca de la pelota de Rugby surgió a partir de ese nombre que se ha dado a la misma y que, de alguna manera, ya es parte de cierta memoria deportiva: la guinda. Y debo reconocer además que, seguramente hay estudiosos de este hermoso deporte que tienen los conocimientos exactos acerca del mismo. Y pido disculpas por mi intromisión, esperando que la misma esté a la altura de las circunstancias. Mi brevísimo paso por algún equipo del Colegio La Salle, hace ya demasiados años, claramente no me habilita para esta reseña pero mi siempre vivo deseo por incrementar conocimientos hace que la búsqueda de datos sea por demás interesante.

El Rugby fue inventado en la Rugby School por el estudiante de teología William Webb Ellis en 1823, quien en un partido de mod football o fútbol medieval o fútbol de carnaval, rompió las reglas y tomó el balón con sus manos y corrió hasta el arco, llegando al mismo, eludió al arquero y alcanzó a marcar mientras era tackleado por otro compañero que lo perseguía. Ésta extraña circunstancia llevó al desarrollo de la misma, dándole forma a lo que hoy se conoce como Rugby. Y no solo hay una placa que conmemora el evento sino que, además, la Copa del Mundo, de éste deporte, lleva el nombre del estudiante Webb Ellis.

Sirva este primer comentario como adelanto para saber de los inicios de la pelota de Rugby. El asunto es que, al lado de la escuela dónde aquel estudiante corrió, por primera vez, con una pelota adherida al torso, se encontraba la zapatería de William Gilbert, en el número 5 de la calle St. Mattew, siendo éste quien creó un balón de cuero adaptado para jugar con las manos, destacando que la forma ovalada se debió al material empleado: una vejiga urinaria de cerdo. Con la rápida expansión del Rugby por Warwickshire, Gilbert fundó la empresa que lleva su nombre. La confección era de cuatro gajos de cuero cosidos a mano, que luego se dejaban secar. Así se fabricaba la envoltura en la que se introducía una vejiga y luego se la inflaba a pulmón a través de una boquilla de pipa. Para finalizar, se cerraba el orificio de la envoltura con un cordón de tiento dando lugar a un balón no del todo redondo ni del todo puntiagudo, muy lejos de su forma actual. Con los años, la fabricación de pelotas de Rugby fue asociada a la marca Gilbert, ya que esa empresa le dio su nombre al balón ovalado. En 1877 falleció William Gilbert pero la empresa no dejó de fabricar ya que era dirigida por el sobrino de éste, James Gilbert, joven muy querido por los primeros rugbiers y muy conocido en la ciudad ya que tenía una capacidad pulmonar superior: James era el que inflaba las pelotas en los partidos más importantes del país. Con el paso del tiempo, la empresa fue pasando de generación en generación llegando hasta nuestros días con la afamada actualidad con la que se la reconoce.

Pero, volviendo atrás en los años y como dato anecdótico, es de hacer notar que, la medida de los primeros balones de Gilbert dependían del tamaño del cerdo y se inflaban con la boca, si el animal había estado enfermo, los que inflaban el balón se enfermaban. Es por esto que, en 1862 un competidor de Gilbert, Richard Lindon, artesano de la población de Rugby, comenzó a fabricar las pelotas con caucho, recubiertas por cuero y con los cuatro gajos para mantener la forma ovalada. Con el paso del tiempo, Lindon fue perfeccionando su invento hasta crear una cámara de goma más resistente, que era muy difícil de inflar con la boca. Es por ello que además desarrolló una bomba de mano, de cobre, que podríamos pensar como un inflador manual. Para elevar la imagen de Lindon es necesario aclarar que, intencionalmente, no patentó su pelota para permitir que su modelo se expandiera por todo el Mundo.

Ahora bien, hemos recorrido la historia de la pelota de Rugby, resta saber porqué, a la ovalada, se la llamó “Guinda” en algún tiempo que, podríamos decir, llegó hasta los años ´70. Buceando en la información disponible, es posible afirmar que hay dos teorías. La primera dice que aquellas primeras pelotas no eran exactamente de forma oval, como se las conoce en la actualidad y que el formato era similar a la exquisita fruta a la que se hace mención. La segunda teoría, y a criterio del éste redactor, más razonable cuenta que las primeras pelotas de Rugby que llegaron a nuestro país eran de marca “Guinder” y la deformación al español llevó a que se les llamara Guindas. Sea de la forma que sea, valgan estas palabras para saber un poco más acerca de esos balones que, de modo tan particular, rebotan contra el suelo con suerte caprichosa, haciendo que los jugadores deban extremar sus habilidades para que “la guinda” no quede en poder del adversario.