UNIVERSITARIOS online N12

5 de octubre de 2020 Desactivado Por C.U.R

Y nunca más exacta «la bajada» del título principal porque para los grandes logros no pasa el tiempo y recordarlos siempre es bueno y alentador. Ayelén Stepnik ha sido y seguirá siendo para siempre un símbolo deportivo de Universitario. Quienes hemos tenido la oportunidad de verla jugar no solo valoramos profundamente sus logros, sino que bien podemos decir que
hemos tenido el privilegio de haber disfrutado de su juego, de su exactitud, de su precisión, de su fantástica presencia deportiva dentro de una cancha.

Hace 20 años las enormes jugadoras del Seleccionado Femenino de Hockey estrenaban esta cuestión felina que las identificara de modo eterno. A partir de ese momento, y de la mano del gran Cachito Vigil, pasaron a ser Leonas para siempre. Y Ayelén, nuestra «Aye», se recibió de Leona y ostentó y ostenta ese título que enorgullece a todos los que tenemos el corazón azul y negro.

Como para tener noción de la grandeza de Ayelén Stepnik basta hacer un listado de sus logros más importantes:

  • 3 Juegos Olímpicos: Atlanta 96 (séptimas), Sydney 2000 (medalla de plata) y Atenas 2004 (medalla de bronce).
  • 4 Mundiales: Terrazza 93 (Junior, medalla de oro), Utrecht 98 (cuartas), Perth Australia 2002 (medalla de oro) y Madrid 2003 (medalla de bronce).
  • 2 Juegos Panamericanos: Winnipeg 99 (medalla de oro) y Santo Domingo 2003 (medalla de oro).
  • 8 Champions Trophy: medalla de oro (2001) en Amsterdam, Holanda.

La grandeza de Ayelén solo puede ser comparada con su humildad y con ese sencillo y sonriente andar propio de quienes son grandes de verdad.

Aye ha sido una referente de nuestro Club y de la ciudad. Durante tantos años viajó a Buenos Aires para poder entrenar y poder jugar en la Selección. Yo tuve la suerte de ser su entrenadora, los primeros años, y ser, después, su compañera de equipo, tanto en Uni como en la Selección de Rosario. Disfruté de su juego pero por sobre todo de su humildad. Valoro desde siempre su tezón, su sacrificio y ese concepto de «nunca bajar los brazos» para poder llegar. Para mí es un orgullo haber compartido con ella una cancha, en las diferentes formas, y vale decir que disfruté día a día de todos sus logros. Una amistad de 35 años, ni más ni menos.

Uni fue el Club en el que me inicié y donde me formé desde los 11 años, cuando tomé la decisión de jugar al Hockey, gracias a mis padres que, junto a mis hermanos, siempre nos han acompañado e incentivado en la práctica del deporte. Gran parte de mi infancia y adolescencia la pasé en el Club, un Club de amigas y amigos, en donde siempre sentí contención, seguridad y alegría. Agradezco a todas las personas -PF, profes, amigos- que ayudaron a hacerme crecer y llegar hasta lo más alto. Siempre voy a estar agradecida a mi Club, que me dio esta plataforma para poder crecer como deportista y como persona.